viernes, 1 de noviembre de 2019

AL FINAL DE LA ESCALERA

       En mi mansión hay una escalera que conduce a la biblioteca, donde nos citamos un selecto grupo de fantasmas ociosos. Unos son habituales y otros aparecen muy de noche en noche.
       Oscar se ha convertido en un gran amigo con el que paso hasta el amanecer charlando y tomando licor casero. Si se manifiesta Edgar, ya no pienso invitarle a nada, pues la última vez me dejó la bodega temblando.
       Hoy he quedado con Mary, que solo bebe té, y aprovecharé para pedirle su opinión sobre la criatura de mi último libro, una niña llamada Alicia.
      



Historia para Microduelos a sangre de Luminaria, I Encuentro de narrativa fantástica de Zaragoza, Septiembre